CAMPO MAGNÉTICO PARA LA ORIENTACIÓN

 



Los petirrojos pueden ver literalmente los campos magnéticos, pero sólo si su visión es nítida

 

Robin

Algunas aves pueden detectar el campo magnético de la Tierra y orientarse con la facilidad de la aguja de una brújula. Esta habilidad es una bendición enorme para las aves migratorias. Pero este increíble sentido está estrechamente ligada a uno más mundano: la visión. Gracias a las moléculas especiales en sus retinas, aves como los petirrojos europeos, literalmente, puede ver los campos magnéticos. Los campos aparecen como patrones de luz y sombra, e incluso de color, superpuesto a lo que normalmente vemos.

Katrin Stapput de Goethe University ha demostrado que esta habilidad magnetorreceptora depende de una imagen clara del ojo derecho. Si el ojo está cubierto por una gafas mate translúcido, las aves se desorientan, si el ojo izquierdo está cubierto, pueden navegar perfectamente. Así actúa en el petirrojo la visión es una puerta para su sentido magnético. La oscuridad (o incluso la penumbra) mantiene la puerta cerrada, pero con la luz se abre, permitiendo que la brújula interna trabaje.

El sentido magnético de las aves fue descubierto por primera vez en petirrojos en 1968 y ha sido objeto de burlas. Años de cuidadosa investigación nos han dicho que la capacidad depende de la luz, particularmente en el ojo derecho y la mitad izquierda del cerebro. Los detalles aún no están muy claros, pero por ahora, la explicación más probable envuelve a una molécula llamada criptocromo. Criptocromo se encuentra en las células sensibles a la luz de la retina del pájaro.

Cuando el criptocromo es golpeado por la luz, cambia a un estado activo en el que tiene un electrón no apareado. Estas partículas  están normalmente en parejas, pero aquí están solas. Lo mismo ocurre con una molécula que acompaña el proceso llamada FAD. Juntos, criptocromo y FAD, se conocen como como un "par radical", electrones no apareados. Los campos magnéticos actúan sobre los electrones no apareados y determina el tiempo que tarda el par radical para volver a su estado normal, inactivo. Como los campos magnéticos afectan al par radical indirectamente afectan a la retina que los contiene.

El resultado es que los campos magnéticos ponen un filtro de manchas claras u oscuras sobre lo que normalmente ve un pájaro. Estos parches cambian a medida que el pájaro se vuelve e inclina la cabeza, dotándolo de una brújula visuales hecha de contraste de sombras.

Bird_compass

Para probar los límites de esta capacidad, Stapput quería ver lo que pasaría si la visión fuera borrosa en un petirrojo. Equipó a su petirrojos con gafas un tanto desfavorables, con una lámina clara en una cara y lámina mate por el otro. Ambos permitían el pasaje del 70% de la luz.

Los petirrojos fueron mantenidos en jaulas hasta que estaban dispuestos a emigrar. Luego se soltaron en jaulas. A medida que se orientan y el curso cambiaba, crearon arañazos en las paredes de la jaula que le dijo a Stapput a qué dirección se dirigían. Estos arañazos revelaron que con ambos ojos abiertos, los petirrojos volaron directamente hacia al norte como lo harían normalmente en la naturaleza. Pero si su ojo derecho estaba cubierto, se  desorientaron.

Este experimento demuestra que la brújula interna no sólo depende de la luz - las aves también necesitan ver una imagen clara con su ojo derecho con el fin de encontrar el rumbo. Después de todo, su sentido magnético sólo les proporciona la información que se encuentra en la parte superior de las imágenes que normalmente ven.

Pero Stapput piensa que las aves también tienen una capacidad clara para separar la información de sus sentidos visuales y magnéticos. Dado que ambos se encuentran en la parte superior de la retina y ambas implican diferencias en la luz y la sombra, el potencial de confusión es alto. Pero gracias a las líneas y bordes, las imágenes que las aves ven tienden a tener transiciones bruscas entre la luz y la sombra. Por el contrario, la percepción de los campos magnéticos son lisas y más graduales.

El estudio de Stapput ciertamente proporciona un buen soporte para explicar el "par radical", pero no descarta una hipótesis alternativa. Algunas aves, como las palomas, tienen pequeños cristales de magnetita en el pico. Este mineral rico en hierro magnético podría proporcionar más pistas acerca de los campos magnético que las rodean, especialmente en la oscuridad.

Referencia: Current Biology http://dx.doi.org/10.1016/j.cub.2010.05.070

Imagen de Ernst Vikne y Física Teórica y Computacional Grupo

 



 



Fatbirder's Top 500 Birding Websites