ACCIPITRIFORMES 



Diez y ocho especies para Uruguay:

 

Geranoaetus melanoleucus melanoleucos - Águila mora

Elanoides forficatus yetapá - Halcón tijereta

Elanus leucurus - Halcón blanco

Buteogallus urubitinga urubitinga - Águila negra

Parabuteo unicinctus - Gavilán mixto

Rostrhamus sociabilis sociabilis - Caracolero

Circus buffoni - Gavilán alilargo

Circus cinereus - Gavilán ceniciento

Accipiter bicolor pileatus - Gavilán bicolor

Accipiter striatus erythronemius - Gavilán chico

Rupornis (Buteo) magnirostris pucherani - Gavilán común

Buteo (Geranoaetus) albicaudatus albicaudatus - Águila cola blanca

Buteo swainsoni - Gavilán langostero

Geranoaetus (Buteo) polyosoma polyosoma - Aguilucho lomo rojo

Geranospiza caerulescens flexipes - Gavilán patas largas

Busarellus nigricollis leucocephalus - Águila pampa

Buteogallus meridionalis - Águila colorada

Pandion haliaetus carolinensis - Águila pescadora



  



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Tienen picos curvos y patas poderosas.
Son cazadores diurnos con una visión muy desarrollada.
Poseen ojos proporcionalmente grandes, así como una llamativa concentración de células visuales (conos) en sus retinas.
En comparación con las integrantes de otros grupos, las aves de presa se distinguen por su tremendo poderío.
Una capacidad destructiva asombrosa se esconde detrás de anatomías relativamente pequeñas y livianas.
Se trata, en relación al peso, de las aves más fuertes que existen en la actualidad.
El estilo de vida de las rapaces (tipos de presa, métodos de caza, hábitat) ha dado lugar a importantes modificaciones estructurales, en especial en sus tamaños, y en la forma y dimensiones de cabeza, pico, cola, alas, patas y garras.
Grandes rapaces como el águila coronada africana, la harpía y el águila imperial poseen miembros capaces de matar instantáneamente a mamíferos de hasta 10 kilos de peso y enormes picos para desmembrarlos.
Las aves de presa omitófagas (que se alimentan de aves) presentan dedos largos y nervudos, provistos en su cara plantar de protuberancias que incrementan la superficie de contacto con las presas para poder asirlas a altas velocidades.
Otras rapaces, cuyas presas son roedores, anfibios o insectos que no suponen una dificultad ni un elevado costo energético para su captura, poseen picos y garras relativamente débiles y poco especializadas.
El tipo de hábitat en el que evolucionaron las aves de presa diurnas ha sido determinante para la morfología de alas y colas.
Las rapaces que habitan selvas y bosques se caracterizan por tener alas anchas y cortas y cola larga, adaptaciones que les permiten desenvolverse con soltura entre la vegetación.
Las especies de hábitats abiertos, por el contrario, tienen en general alas largas y angostas y cola corta.
En la gran diversidad existente también es posible encontrar especialistas en la captura de grandes caracoles como el gavilán caracolero (Rostrhamus sociabilis), águilas pescadoras con adaptaciones especiales en sus garras que les aseguran la captura de escurridizos peces y gavilanes con discos faciales de plumas que, al converger hacia los orificios auditivos, les facilitan la ubicación de roedores en pastizales altos.
Algunas rapaces se han transformado en predadores especializados en avispas o de murciélagos.
Otras son oportunistas, incluyendo en su dieta ítems muy diversos.
Especies del orden Accipitridiformes pueden ser halladas en todos los continentes (a excepción de la Antártiday de algunas islas oceánicas), así como en los hábitats más diversos.

Un gran número de especies son migratorias.
Al menos un 60% de las aves de presa diurnas realizan algún tipo dedesplazamiento estacional, mientras que en 20 especies es la población entera la que migra.
Tienen gran agudeza visual.
Este desarrollo sensorial es fundamental para la caza en especies como el águila calva capaz de distinguir una avutarda a 10 km de distancia.
Aunque el oído es más simple que el de los mamíferos, tienen buena capacidad auditiva.
Los demás sentidos presentan menos desarrollo.
Los ojos están resguardados por robustos arcos y una membrana transparente o tercer párpado que protege los globos oculares de eventuales daños en los ataques a las presas.
Las característicasde su retina, con dos fóveas, brindan a los ojos una altísimas sibilidad.
Éstos son relativamente grandes y tienen gran poder de resolución, permitiendo identificar presas con precisión a la distancia.
En aves rapaces diurnas, como el águila calva (Haliaeetus leucocephalus), el sentido del tacto está bien desarrollado en todo el cuerpo,especialmente en las zonas del pico y las patas.
Algunas especies de aves accipitridaes cuentan también con lengua táctil.
La audición, si bien es más simple que en los mamíferos, carece de pabellón y en algunas especies está cubierto por rígidas plumas, las aves rapaces diurnas cuentan con buena capacidad auditiva.
En muchas especies de este grupo el oído está cubierto por una liviana capa de plumas que no interfiere con la llegada de las ondas sonoras.
Como en los humanos, los canales del oído interno inciden en la mantención del equilibrio.
Si bien la cavidad nasal es amplia, el olfato no presenta gran desarrollo.
El águila calva, por ejemplo, es incapaz de detectar carne en descomposición si está cubierta por nieve.
El sentido del gusto no suele ser agudo; la mayoría tiene una lengua con pocas papilas gustativas.
En las rapaces la monogamia es el sistema de apareamiento predominante.
Durante el ciclo reproductivo, en casi todas las especies de aves de presa, los roles del macho y de la hembra son marcadamente diferentes.
Una vez formada la pareja y elegido el sitio de nidificación, el macho se encarga de proveer de alimento a la hembra durante la incubación y parte del período en que los pollos permanecen en el nido.
Cuando los pichones pueden alimentarse por su cuenta la hembra colabora con la captura de alimento.
Según el tamaño de la especie, la puesta puede ser de 1 a 6 huevos, el período de incubación variar entre 28 y 60 días.
El tiempo en que los pichones permanecen en el sitio de nidificación varía entre 1 y 7 meses.
Luego de abandonar el nido los juveniles dependen de los padres por períodos variables, que van desde un mínimo de 15 días para algunos halcones hasta más de un año para ciertas águilas selváticas.
La diferencia de tamaño a favor de las hembras, observada en la mayor parte de las aves de presa, se relacionaría con los diferentes roles que desempeña cadas sexo.